jueves, 20 de mayo de 2010

La Bolsa No Es una Timba


Invertir en acciones de la bolsa de valores es un tema tabú en nuestra sociedad económicamente subdesarrollada, porque el imaginario social lo ha catalogado como una actividad que debería ser inhibida, al igual que el juego de azar, por ser altamente improbable o aleatoria. La noción específica que se tiene es que “invertir en la bolsa es una timba”. Propio de sociedades primitivas, al tomarse este conocimiento como un tabú, se demuestra la escasa educación financiera que exhiben los países en vías de desarrollo. Prueba de esto es que en un país como Estados Unidos, el 60% de la población que invierte, lo hace en el mercado de capitales. Sin embargo en un país como Argentina el porcentaje es del 5% (obviamente también debido al desarrollo dispar de ambos mercados). ¿Cómo puede solucionarse el problema de esta visión equivocada sobre este tipo de inversiones?
Imagino lo difícil que debe ser para un ejecutivo de cuentas de una sociedad de bolsa del norte argentino, venderle a una persona sin conocimientos financieros una cuenta administrada para invertir en acciones. Por un lado tenemos al vendedor convencidísimo de que invertir en el mercado de capitales es la mejor alternativa, y por el otro lado tenemos al posible cliente creyendo en realidad que jugar al casino y poner dinero en una acción es casi lo mismo, o aún peor, porque no es tan divertido. ¿Qué le diría yo, como vendedor de acciones, a las personas que ni siquiera han aprendido a calcular montos a interés compuesto? Una de las respuestas está ahí, en que se debería trabajar más en la capacitación financiera. Seguramente un bróker te diga con gran acierto: “comprar una acción equivale a ser dueño de una parte de una empresa, sin la necesidad de que trabajes en ella". Pero, ¿por dónde empezar? Principalmente, ¿cómo motivar a una persona para que empiece a interesarse? Una posible respuesta es acudir a Kiyosaki. Podríamos demostrar que una acción es un activo, y que si escojo una empresa con un sólido crecimiento, sin hacer nada el dinero trabajaría para mí. Entonces la persona podría convertirse en un inversor, y pasar del lado derecho al lado izquierdo del cuadrante. Otra argumentación, intentando convencer a la persona de que invertir en acciones no es un proceso totalmente aleatorio, sería mencionarle el concepto del riesgo relativo. El Padre Rico nos enseña que el riesgo depende casi exclusivamente del conocimiento financiero de una persona. El riesgo no es absoluto. Si una persona tiene una mayor y mejor información que otra acerca de un sector en el cual está por invertir, su riesgo será menor que el de una persona que no se encuentra bien informada. Yo agregaría a esto además otro ejemplo: en la literatura básica de los emprendedores, es bien sabido que una de las variables clave a la hora de medir el éxito de una empresa, es el conocimiento acerca del negocio que posee el emprendedor. Si conoces el negocio, te ahorrarás dinero en no cometer errores. Volviendo a Kiyosaki, un ejemplo concreto de que invertir en la bolsa no es una timba sino todo lo contrario, y de que el riesgo es relativo, es ver las ganancias anuales de los más grandes inversores. George Soros, Warren Buffet, Peter Lynch son personas que sistemáticamente ganan enormes sumas de dinero año a año invirtiendo en acciones. ¿Qué cuál es el secreto? Conocer sobre las empresas de las cuales se compran acciones, y del contexto en el que se desenvuelven. Hagamos un parate. Veníamos tratando de encontrar la mejor forma de convencer a una persona que la mejor de todas las inversiones está en la bolsa de valores, y habíamos utilizado varias estrategias. ¿Habremos convencido a nuestro potencial cliente, la persona común que no sabe qué hacer con sus ahorros? Yo creo que sólo en parte. Algo falta. Estamos cerca pero no creo que aún hayamos llegado al fondo de su percepción. No olvidemos que en el subconsciente de la gente la idea de bolsa-timba se encuentra muy arraigada, y que para removerla necesitaremos de una mecánica muy precisa, constante y firme. A esta altura puedo decir sin dudas de que he encontrado una aproximación de la respuesta, y ésta está en nuestro curso de coaching financiero. “Claro, a eso te dedicas”, podrán ustedes decir. Y yo les diré: “Claro, pero lo he adaptado totalmente a las necesidades de las personas, con la intención principal de ayudarlas a salir adelante”. Y por ahí viene la respuesta. Creo que para que una persona comience a entender qué significa invertir en la bolsa, lo mejor es arrancar desde cero. ¿En qué posicionamiento económico social se encuentran? ¿Qué desearían tener? ¿Cómo quieren vivir? ¿Qué están haciendo para obtener lo que desean? ¿Sabían que, depositando sistemáticamente una suma de dinero en un plazo fijo, las sumas se capitalizan a interés compuesto, y esto a la larga les da un fruto? ¿Sabían que una acción o un bono pueden darles una renta aún mayor, que cubra con creces el incremento de la inflación? ¿Sabían que el ahorro es la base o el principio de la riqueza? ¿Sabían que los que les muestran las publicidades de tarjetas de crédito, es un engaño si no tienen precaución? ¿Quieren vivir de un negocio por cuenta propia? ¿Están dispuestos a ese sacrificio? ¿Sabían que para saber invertir en acciones es fundamental aprender a leer un balance contable? ¿Sabían que no es para nada necesario estudiar contabilidad para hacer esto? ¿Sabían que para invertir en la bolsa, no es necesario ser economista? Es más, ¿sabían que para poseer acciones ni siquiera es necesario comprarlas uno mismo, sino que pueden adquirir una cartera administrada por expertos? Y ahí es donde entraría con mayor fuerza el servicio de una sociedad de bolsa. No los convencerá totalmente una gráfica de la evolución del índice S&P versus la evolución del valor de los inmuebles. Algunos no saben qué es una gráfica, y si la vieran huirían despavoridos (a algunos no conviene ni mostrarles una gráfica). Por qué no, el principio pueda ser este blog. Y para finalizar, vuelvo a repetirles, invertir en la bolsa no es una timba, sino una cuestión de conocimiento, y de que empieces a cambiar tu percepción sobre estas cuestiones.