lunes, 31 de mayo de 2010

“Soñá que podés y podrás” Maradona versus política



Hace unos días tuve una pequeña charla con mi padre, en donde le pregunté qué opinaba sobre cómo nos iría a los argentinos en el mundial de fútbol. Un poco renegado, supongo que hastiado de ver tantos fracasos económicos, políticos y deportivos en nuestro país desde hace un tiempo, me contestó que ni siquiera le interesaba el mundial. “¿Pero, por qué?, le pregunté desilusionado. “Porque el mundial sólo sirve para que todos nos ilusionemos por nada, porque los futbolistas van a seguir ganando mucho dinero sin arriesgarse demasiado por temor a lesionarse y no jugar en sus clubes, y porque la clase política aprovecharía un buen resultado de nuestra selección para ocultar los problemas actuales”. No tuve mucho que decirle, salvo pensar para mis adentros “¡Qué amargo!”. Pasaron unos días de nuestra conversación, y para mi gran sorpresa, en nuestro diario tucumano salió una nota que hablaba justamente de los hechos políticos que ocurren cada vez que hay partidos de selección. El artículo hace referencia al tan famoso “pan y circo” usado por los emperadores romanos, con los que se entretenía al pueblo en el coliseo, mientras el estado devastaba a sus habitantes con impuestos altos y malas administraciones. Entre otras cosas, el diario La Gaceta escribe que “Por ejemplo, en el Mundial de Alemania 2006, mientras los argentinos se ilusionaban con el zapatazo al ángulo que clavó "Maxi" Rodríguez en el arco mexicano y se desilusionaban tras la derrota por penales contra el local, el entonces presidente Néstor Kirchner actualizó su sueldo, el del vicepresidente, el de los ministros y el de los otro funcionarios. Y Daniel Scioli, como titular del Senado, autorizó un incremento en la dieta de los parlamentarios. Estas medidas pasaron casi desapercibidas, y sólo cobraron magnitud tiempo después, con la Selección de regreso”. Además resaltaba que “El 25 de junio de 1994, un Diego Armando Maradona sonriente toma la mano de una enfermera y se retira del Foxboro Stadium. Argentina acababa de vencer a Nigeria 2 a 1, con dos golazos de Claudio Caniggia, en el segundo partido de la Selección, en EEUU 1994. Ese fue el último encuentro del "Diego" en un campeonato mundial. Como despedida, dejó su histórica frase: "me cortaron las piernas".
Exactamente un mes antes, el 25 de mayo, había comenzado a sesionar en Santa Fe la Asamblea Constituyente que reformó la Carta Magna nacional. Entre los cambios que se introdujeron en el texto figura el hecho de que se dio jerarquía constitucional al Decreto de Necesidad y Urgencia (artículo 99). Vale mencionar que el ex presidente Carlos Saúl Menem utilizó en 545 ocasiones esta herramienta”. Rememorando entonces lo sucedido en el mundial 78’, cuando el gobierno de facto utilizó el campeonato mundial como propaganda política y de cortina de humo de los hechos nefastos que estaban cometiendo, entonces la aseveración de mi padre cobraba un realista nuevo impulso. Quedé verdaderamente desalentado. Pero me recuperé rápido. La fuerza del pensamiento positivo en mí comenzó a elucubrar razones para creer, aún a costa de todas estas cosas negativas, que ganar un mundial de fútbol sería algo muy bueno para nuestro país, y no sólo desde el punto de vista deportivo, sino también social y económico. Alguna buena razón tenía que haber. Entonces recordé haber visto una vez un estudio realizado en Brasil, en donde se pudo constatar que, cada vez que la selección “verdeamarella” ganaba un partido, al otro día los empleados eran más eficientes en sus trabajos, porque llegaban felices y motivados. No me asusta entonces relacionar el hecho de que la conquista del 4º (1994) y 5º (2002) campeonato mundial de fútbol para Brasil, y de su afirmación como máxima potencia en este deporte, ha motivado en cierta medida a que hoy también estén catalogados como una de las potencias económicas mundiales más importantes de los últimos años. Este logro trascendental en su historia deportiva les ha demostrado que trabajando en equipo se puede. Y justamente esta virtud es lo que nos está faltando a los argentinos: “trabajar en equipo”. Y claro que ganar el mundial sería tremendamente bueno para todos, porque nos va a demostrar que podemos. Tengo que decir que me sorprendió muy gratamente la frase que Diego Maradona eligió como motivador para su equipo: “Soñá que podés y podrás”. Parece de coaching financiero. Entonces lo digo y lo afirmo: ¡no voy a permitir que unos políticos hipócritas de turno me quiten la ilusión! Y ya sea en un mundial de fútbol, de básquet o de ping pong, y más que todo en el plano económico, quiero que Argentina sueñe que puede, ¡y pueda!