miércoles, 9 de junio de 2010

Julián M.: Vida y Muerte de un Argentino Consumista



Introducción

Esta es la pequeña novela de un Argentino consumista, como tantos más. Esta es la verdad acerca de un tal Julián M., el típico Argentino de clase media recuperada (sus ingresos familiares rondan los $ 4.200), que desea ser lo que no es. Comprará un televisor plasma sólo para creerse a sí mismo que pertenece a otra categoría social, porque algunos de sus amigos pueden, y él no quiere ser menos. Julián M. es la fiel representación de los personajes de las actuales publicidades de tarjetas de crédito. No entiende la frase: “que algo sea común no significa que sea normal”. Julián es un apasionado del fútbol, porteño, animal de arrabales, fanático de los éxitos de Adrián Suar, todos los años lleva sus sillas plegables a Mar del Plata, consume (y mucho) con tarjetas de crédito, es un empleado en relación de dependencia con ánimos de ganar ese puesto de jefe que está por quedar vacante (él es por ahora supervisor de una empresa que fabrica balanzas electrónicas), está casado y su mujer es vendedora por catálogo de los productos de Avon o de Essen, con dos hijos de entre 10 y 7 años que van a colegios privados, tiene 38 años, quisiera comprarse el nuevo Focus 2010 y tomar un préstamo para refaccionar su casa. Nadie lo sabe, pero dentro suyo Julián se siente atrapado. Se le hace cada vez más difícil progresar en su trabajo, y necesita vivir con más de lo que ya tiene. Siente que la inflación es una enfermedad que le va carcomiendo las entrañas como una víbora parasitaria, y lo peor es que ya preguntó cien veces qué es y aún no lo entiende. Tiene temor, y es posible que en muy poco tiempo un primer ataque de pánico lo lleve al consultorio privado donde le dé un segundo ataque por darse cuenta que la prepaga ya no le cubre la internación. Julián M. piensa en Julián Weich, ese personaje de la tele que entrega tantos premios, y se siente aliviado. Algún día le tocará a él, algún día la suerte vendrá a su puerta y le dirá: “Julián, te has ganado $ 200 mil (o una casa, o al menos un auto), te lo tenías merecido”. Julián no entiende por qué, él que tanto estudió y trabajó, que es honrado, que paga sus deudas al día y es un buen ciudadano, aún no encontrado el camino del éxito económico, o de cualquier éxito. ¿Qué debe hacer Julián para salir de su pozo? ¿Por dónde empezar?