jueves, 10 de marzo de 2011

El Millonario Inglés Analfabeto



Transcribo y comento una nota hecha por la BBC a un millonario inglés que esperó a retirarse de los negocios para aprender a leer y escribir, ¡que delicia para el coaching financiero encontrar un ejemplo extremo de lo que enseñamos!

"A los 17 años, pensando que nadie emplearía a alguien que no sabía escribir su nombre, puso su propio negocio."


En el mundo de los emprendedores se dice que le va mejor a aquel que emprende por opción que al que lo hace por obligación porque no puede conseguir un trabajo. Con este ejemplo, tenemos una excepción a la regla. En mi caso personal debo decir que los proyectos que he encarado al principio sí surgieron por obligación, precisamente porque en el mercado laboral en el que estoy inserto es muy difícil que una empresa te emplee como economista. Pero también lo hice por opción porque no quería emplearme en trabajos que me aburrían, y principalmente quería formar mis propios sistemas de negocio.

"Palabras simples como 'gato' yo no las podía aprender. Las leía y después de diez minutos las deletreaba al revés. La profesora creía que sencillamente era necio y quería hacerme el chistoso, todo porque los chicos se reían. Me ponían un gorro y me dejaban mirando hacia la pared, le cuenta Pearce a la BBC."

El sentido común dice: "no te burles de los nerds porque algún día serán tus jefes". Pero la realidad contradice esto diciendo:"estudiar mucho y comportarse normalmente no te asegura el bienestar económico futuro". ¿Acaso no son los "raros" o los "rebeldes" los que cambian el mundo?

"Cuando tenía una reunión de negocios, ella (su esposa) lo acompañaba, y cuando llegaba la hora de llenar algún formulario, ella lo salvaba diciendo: "no se preocupen por esto... ustedes sigan hablando mientras yo lo hago", y se lo pasaba cuando sólo faltaba firmar. Pero eso no era suficiente, pues viviendo una vida de millonarios, se codeaban con contadores, abogados y empresarios."

Otro principio al estilo del Padre Rico: tú tienes que saber de todo, ser un generalista y no un especialista. Y podríamos mencionar también a Napolenon Hill (Piense y Hágase Rico): Henry Ford no necesitaba conocer de contabilidad ni de leyes, sólo le bastaba levantar el teléfono y preguntarle a los especialistas que el tenía contratados.

"Sin embargo, 1992 se constituiría en su punto de inflexión. La recesión económica golpeaba duro y el banco lo llamó para decirle que no podía seguir auxiliándolo con préstamos. Pearce lo perdió todo de la noche a la mañana. Pearce volvió a los mercados a comenzar desde cero. Diez años más tarde, se había recuperado y su imperio comercial estaba nuevamente de pie, con unos enormes almacenes en Liverpool."

Primera observación: las crisis hacen al triunfador, así que si tú te encuentras con una crisis y en lugar de hacerte más eficiente te vuelves más averso al riesgo, estarás retrocediendo en la escala del éxito. Segunda observación
¿Saben por qué él se recuperó y volvió a tener lo que había perdido? Porque la verdadera riqueza está en el conocimiento de cómo funcionan los negocios y los mercados, y no lo material en sí. Esto demuestra que a pesar de su analfabetismo el hombre supo siempre "leer" las señales de la economía.

"El millonario analfabeto esperó todavía algún tiempo, hasta estar retirado de los negocios, para aprender a leer y escribir. Hoy planea recorrer escuelas, liceos y universidades para alentar a cualquier alumno en su situación e instarlo con su ejemplo a proyectarse un futuro. Y ahora ha publicado un libro con la historia de su vida, el que llamó A Pocketful of Holes and Dreams (Un bolsillo lleno de agujeros y sueños)."

Es decir que irá a enseñarles a los jóvenes lo que ellos ya saben, pero jamás les podrá enseñar lo que nunca sabrán: ¡cómo ser millonario como él!